Las monjas Beneditas, como los monjes a quienes el San Benedito escribió sus normas, vivimos juntas en un monasterio, ‹‹sirviendo las normas y al abad›› (referirse a la Regla de San Benedito, 1:1).
La Vida Beneditina está articulada sobre tres axis fundamentales:

Oración
Primero, hay la Eucaristia, la fuente de nuestra vida. La Eucaristia se extiende en la Liturgia de las Horas.
Esta, para los Benedictinos, es el "Trabajo de Diós," sobre el cual, nada se prefiere. Es la labor de la Iglesia, de ella, y ejecutada en su nombre. La búsqueda a Diós personal de cada hermana encuentra su expresión en lectio divina y en la hora reservada para rezar en silencio.

Trabajo

Caridad Fraternal
Permítenos soportar la debilidad, del cuerpo o del carácter, con la máxima tolerancia y paciencia. Permítenos vivir juntas mostrando obediencia mutua. No permitas que nadie se deje llevar por lo que es útil a uno mismo, sino por lo que es más conveniente para el próximo. Deja que apreciemos como hermanos la castidad en amor mutuo. (RB Ch 72: 5-8).

Resumen

Nuestro carisma entro de la familia Beneditina es encarnar el júbilo del Misterio Pascual de Jesucristo.

Nuestra vida es un Passover diario, vivimos en la contemplación de Jesús Crucificado y en la resplandor de su Resurrección..

El Amén de las flores de la Pasión de Jesucristo y el Aleluya de su Resurrección. Nosotras también decimos nuestro "Amen a la Voluntad del Padre y añadimos llenas de jubilo, Aleluya", esto en el Libro de la Revelación, caracteriza la liturgia celestial.

Nosotras encarnamos el Misterio Pascual en la vida monástica que aúna hermanas con buena salud y hermanas con una salud más frágil o con discapacidades físicas.

Semanalmente, desde la tarde des jueves a domingo, recordamos la Muerte y Resurrección de Cristo. Los viernes commemoramos la Pasión de Cristo y los domingos resuenan con la exaltación Pascual.

"Al Amen de la adoración, aunamos la alegria del Aleluya".

Vivimos siguiendo el código Benedictino y veneramos al Santo Patriarca de los Monjes como nuestro Padre.  El Santo Benedictino buscó la creación de una escuela al servicio de Dios (La Regla de San Bededito, Pro: 45).